Trump pretende resarcirse de su desastre en Irán castigando a la OTAN
Donald Trump, en una foto de julio de 2025. / Andrew Leyden - Europa press
Donald Trump ha encontrado en la OTAN un chivo expiatorio para su absoluto fracaso en la guerra ilegal que lanzó junto a Israel contra Irán.
El tirano de Washington no sólo no consiguió ninguno de los objetivos que se marcó, sino que ha terminado provocando un desastre en la economía mundial.
El alto el fuego acordado por Trump con Irán pende de un hilo, dada la negativa israelí a aceptar su aplicación a su particular guerra contra el Líbano, como le exigen los iraníes, solidarios con el movimiento chií Hezbolá.
Israel se venga, a su vez, del fracaso en Irán golpeando con mayor brutalidad que nunca al Líbano, bombardeando hospitales, universidades y barrios enteros.
Y Trump , incapaz de reconocer el error de atacar a Irán, fuese o no engañado por su compinche israelí, Benjamín Netanyahu, trata de distraer al mundo de ese monumental desastre, acusando a los aliados de no haberle ayudado.
No sin que antes el cruzado de la fe que oficia de ministro de la Guerra ofreciera a los incondicionales del movimiento MAGA el espectáculo del milagroso rescate del piloto del avión derribado por los iraníes.
El presidente más grande de la historia de EEUU, cuya cabeza debería ornar cuanto antes el monte Rushmore junto a las de Washington y Jefferson, es incapaz de admitir su fracaso y, como sabemos que tiene por costumbre, culpa del mismo a los demás.
Está pensando por ello, según dice, sacar a EEUU de la OTAN o al menos sacar a sus tropas de aquellos países que se negaron a seguirle en Irán para llevarlas a otros más serviles.
Lo primero -de ello podemos estar seguros- no lo hará: son demasiadas las ventajas tanto estratégicas o militares como económicas que la Alianza Atlántica proporciona a su país.
Lo segundo no puede descartarse totalmente, y así Trump podría ‘castigar’, por ejemplo, a España y a Alemania, países que, según él, sobre todo el primero, no se comportaron como él quería en la actual guerra del Golfo.
Podría, esto es, trasladar el personal que tiene hoy EEUU en bases como las españolas Rota y Morón o la alemana Ramstein, a otras en países como Polonia, Rumanía o las pequeñas Repúblicas Bálticas, es decir al territorio que el secretario de Defensa Donald Rumsfeld llamó «la nueva Europa».
Pero con Trump, es imposible saber lo que dirá mañana y seguramente contradirá lo que aseguró el día anterior. El republicano es un maestro del espectáculo y la mixtificación.
Noticias relacionadas y más
¿Cómo responder a los planes de Trump para Europa?
Trump se comió a Ursula con patatas
«Cuando se pierde la noción de límite, todo es posible»
Y está además para evitarlo el siempre tan relamido secretario general de la cosa, el holandés Mark Rutte, que intentará, como en otras ocasiones, calmar y ayudar a entrar en razón a la bestia.
Suscríbete para seguir leyendo
