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Colas en librerías y confiterías por San Xurde: el "Día del Libro llambión" triunfa en Asturias con libros y roscas que volaron en pocas horas

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23.04.2026

Colas en librerías y confiterías por San Xurde: el "Día del Libro llambión" triunfa en Asturias con libros y roscas que volaron en pocas horas

"Es una excusa perfecta para regalar cultura y darse un dulce capricho", dicen de la versión asturiana de Sant Jordi, impulsada por el Principado por segundo año

La mayoría de las roscas, también en versión salada, se vendieron por encargo y las que quedaron duraron muy poco en los mostradores

Gijón celebra San Xurde con gusto por los libros y las roscas, agotadas, en imágenes

Lluques Díaz, con una rosca de San Xurde. / Marcos León

Libros como roscas. Y roscas como libros. Así se celebró este jueves en Asturias San Xurde, la versión asturiana de Sant Jordi, un Día del Libro muy "llambión" que volvió a sacar la lectura a la calle y a entrelazarla, literalmente, con la repostería. La fórmula impulsada por la consejería de Cultura, que se celebra por segundo año consecutivo, se consolida con colas en librerías y panaderías y confiterías, incluso antes de que levantasen las persianas.

Las roscas, tanto dulces como saladas, volaron. La mayoría se vendieron por encargo y las pocas que quedaron apenas duraron unos minutos en los mostradores. La versión clásica se hace con base de brioche y nuez. Mientras que la salada lleva, en la mayoría de los casos, picadillo. Con todo, "es una excusa perfecta para regalar cultura y darse un dulce capricho", coincide el público.

Los libreros salen a la calle en Oviedo

“Cuando llegamos a abrir ya había gente esperando con las uñas afiladas. Estamos teniendo muy buenas ventas”, explicaba a media tarde Jorge Salvador, de la librería Matadero Uno. Aunque se vendieron títulos de todos los estilos, los libros más vendidos en su establecimiento fueron “La intriga del funeral inconveniente”, el último de Eduardo Mendoza, o “Comerás Flores”, de Lucía Solla. “Nosotros pusimos un puesto de venta fuera de la librería y la gente respondió muy bien”, añade.

El gerente de la librería Cervantes, Alfredo Quirós, también confirma que el nivel de venta de libros fue muy elevado. “Es una jornada en la que la gente aprovecha para comprar y en la que nosotros también nos echamos a la calle para captar lectores, la verdad es que todo ha ido muy bien”, señala. “La idea de la rosca es muy buena. Nosotros ya no teníamos ninguna a las once de la mañana. El año que viene habrá que reforzar porque nos quedamos sin ellas muy rápido”, afirma Quirós.

Francisco Gayosa, de Rialto. / Mario Canteli

Las roscas se vendieron a un precio único de tres euros. Los clientes pudieron encontrarlas en las librerías, pero también en las pastelerías, en su versión dulce, y en las panaderías, para los amantes de lo salado. “Vendimos más de doscientas roscas; la mayoría ya estaban encargadas, pero las que pusimos en el mostrador duraron quince minutos”, asegura Francisco Gayoso, gerente de las Confiterías Rialto. “Son iguales en todas las pastelerías, básicamente llevan una base de brioche y se rematan con nuez, miel de IGP asturiana y azúcar glas”, explica Gayoso.

Una dinámica similar se vivió en Camilo de Blas, donde “a las diez y media de la mañana ya no nos quedaban roscas de las que habíamos sacado a la venta”, apunta Paloma de Blas. “La verdad es que, viendo lo visto, el año que viene habrá que prepararse para hacer más”, afirma.

La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad: lectores con un libro........

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