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Cuando Asturias se hizo mayor: las crónicas políticas (y otras piezas periodísticas) de la Transición firmadas por José Manuel Vaquero

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13.01.2026

Rafael Fernández, primer presidente del ente preautonómico, responde a preguntas de UCD durante un Pleno en el Parlamento regional. / .

Chus Neira

El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos era proclamado rey de España por las Cortes y tres días después indultaba a los miembros de la comisión ejecutiva de Comisiones Obreras que habían sido condenados a severas penas de cárcel por dirigir un sindicato ilegal, afín al PCE. Era el "Proceso 1001" que contaba con un asturiano entre sus miembros: Juan Muñiz Zapico (Juanín). Después de tres años en la prisión de Carabanchel, Juanín había llegado a su pueblo de La Frecha, donde vivían sus padres, su esposa y sus dos hijos. Allí recibió a los primeros periodistas que acudieron a entrevistarlo. Eran José Manuel Vaquero y el foto periodista José Vélez, quienes recabaron información previa de sus vecinos: "Es muy buena persona. Su mujer está en Gijón trabajando como asistenta de un médico dentista y haciendo la limpieza de una academia". En aquella entrevista, Muñiz se mostraría optimista con la nueva etapa que se abría en España tras el fallecimiento de Franco: "El discurso de Juan Carlos en la jura de su cargo hace concebir esperanzas. Su lenguaje es distinto y habla de cambios profundos". También diría que en la cárcel aprendió a "huir de los extremismos y a escuchar".

La entrevista con Juanín, una exclusiva importante del periódico, perteneciente en aquella época al organismo Medios de Comunicación del Estado, es, cronológicamente, la segunda noticia que aborda la "Crónica de la Transición en Asturias (1975-1983)", de José Manuel Vaquero, que ha reunido en dos volúmenes editados por el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea) sus trabajos publicados en LA NUEVA ESPAÑA como cronista político durante ese periodo.

El segundo volumen se cierra con dos noticias de noviembre y diciembre de 1982 que dan cuenta del afianzamiento de Jesús Sanjurjo como secretario general de la Federación Socialista Asturiana, apoyado por José Ángel Fernández Villa, secretario general del SOMA-UGT, ya claramente distanciado de Rafael Fernández, presidente del Consejo Regional de Asturias. La otra noticia analiza los posibles candidatos socialistas a la alcaldía de Oviedo, a la que acabaría llegando Antonio Masip. En octubre de ese año, el PSOE había ganado las elecciones en España por abrumadora mayoría. Felipe González era presidente del Gobierno, había acabado la Transición propiamente dicha y Vaquero dejaría de hacer la crónica política al ser nombrado director del periódico.

Dolores Ibárruri, la Pasionaria, al fondo, preside la asamblea de parlamentarios que acordó solicitar un régimen autonómico para Asturias / .

"La noticia es una foto fija de un instante que necesita una contextualización temporal para su interpretación histórica", detalla el autor en la introducción de este trabajo. "La propuesta editorial que se me hizo", sigue, "consistía en reproducir algunas de mis piezas como periodista de información política en LA NUEVA ESPAÑA durante la Transición para darles contexto al presentarlas juntas por primera vez". Efectivamente, a través de los dos volúmenes se puede rastrear una época muy concreta, intensa para la región y también definitoria de lo que hoy sigue siendo Asturias. En el recorrido por estas crónicas políticas hay debate sobre la identidad regional al hilo del desarrollo del estatuto autonómico, se puede seguir las crisis y evoluciones del PCE y el PSOE a través de personajes tan destacados como Vicente Álvarez Areces, Horacio Fernández Inguanzo, Gerardo Iglesias, Villa o Pedro de Silva.

Y se enmarcan bien momentos históricos tan relevantes como el nacimiento de la Fundación Príncipe de Asturias o la gran manifestación por Ensidesa. Late en la lectura de la crónica de estos años, sintetiza José Manuel Vaquero, "la insistente pelea por conseguir que la autonomía participe en la gestión de unas empresas públicas, que mantenían a Asturias entre las regiones industriales más punteras, pero que carecían de futuro, pues Hunosa se ha quedado sin actividad y Ensidesa ha sido privatizada". "La apuesta por un sector público sin futuro y la apatía por impulsar la iniciativa privada", concluye, "son las notas dominantes de este periodo en el que Asturias ha entrado en una fase decadente que lamentablemente se mantiene".

"Crónica de la Transición en Asturias (1975–1983)" se presentará en el Club LA NUEVA ESPAÑA el próximo 19 de enero en un acto organizado conjuntamente por el Ridea y el periódico en el que participarán Ramón Rodríguez, director del Ridea, Ángeles Rivero , directora general de esta cabecera, y Javier Junceda, miembro de número del Ridea y jurista.

En estas páginas se reproduce a continuación una pequeña selección de textos, extractos y resúmenes de los artículos incluidos en los dos volúmenes "Crónica de la Transición en Asturias".

Los textos reproducen y resumen los originales e incluyen ocasionalmente, en cursiva, notas previas realizadas ahora por el autor para el libro

19 de agosto de 1976

"Don Valentín Silva Melero le dijo al periodista por teléfono que el presidente del Tribunal Supremo no debe hablar de política. Ya en su finca de Cancienes, con los manzanos y una acacia grande resguardándole fuerza al sol que da en una mesa de madera donde conversamos, me dice pausadamente: ‘Pienso que se impondrá el buen sentido... El país no está en una situación dramática ni especialmente tensa. Quiero mirar al futuro con optimismo’. La entrevista, formal unas veces; ‘off the record’, otras, discurre con frecuentes cambios de ritmo que propician un clima de cordialidad y alejan las cautelas. El periodista tiene que hacer, sin embargo, una observación inicial: este diálogo es como un iceberg, la parte oculta, la mayor, la más interesante, es la que no se va publicar. Don Valentín insiste: ‘Es que yo no soy nada político y, además, el presidente del Tribunal Supremo no debe hablar de política’.

–Pero es que verá: hay quien dice que los miembros del Consejo del Reino dificultan el tránsito hacia la democracia y usted está en ese Consejo...

–Mire, el Consejo del Reino es un órgano que está ahí legalmente. Otra cosa es lo que vaya a ser o deba ser en el futuro. Las personas que están en él son todas muy respetables y muchas son políticamente independientes. Acusan al Consejo del Reino de que no es representativo y podría responderse que los Consejos de la Corona nunca fueron representativos. A mí me parece que el Consejo del Reino es útil, en cuanto que puede asesorar al Rey en cuestiones relacionadas con las fuerzas armadas, la justicia, el Consejo de Estado, las Universidades, las Corporaciones

–Usted estuvo en el partido Liberal Demócrata y luego se hino falangista, ¿verdad?

–Sí; yo pertenecía al Partido Reformista y me pasé, como muchos ovetenses, a la Falange después del asesinato de Alfredo Martínez. Se había entronizado la violencia y, como dijo Gil-Robles, no fue posible la paz... La doctrina falangista va a desaparecer sin haber sido ensayada en su autenticidad. Verá usted; es una doctrina socialista (propugnaba, como sabe, la nacionalización de la Banca, por ejemplo), es representativa, aunque sea una representatividad orgánica. Y ahora algunos vienen poniendo etiquetas de fascistas a los demás sin saber lo que es el fascismo. Como muy bien decía Mussolini, el fascismo no es exportable.

–Resulta, Don Valentín, que con la reciente modificación del Código Penal, el artículo 172 ha quedado redactado de una forma ambigua y deja a la responsabilidad del Tribunal Supremo el difícil discernimiento de cuándo un partido político es totalitario o está sometido a una disciplina internacional, para no permitirle entrar en la legalidad

–Los jueces y los magistrados estamos ya acostumbrados a pechar con grandes responsabilidades. Las leyes hay que interpretarlas. Hasta las más perfectas necesitan interpretación. Este es un tema que el Supremo estudiará cuando haga falta y sobre el que dictará jurisprudencia, y cuyas resoluciones no pueden prejuzgarse.

–¿Le parece a usted correcta la redacción final del artículo 172 del Código penal, tal como ha quedado después de ser debatida su modificación en las Cortes?

–Hombre, creo que probablemente no será tarea sencilla delimitar quién es totalitario y quién está sometido a una disciplina internacional, pero, le digo, los jueces y magistrados serán quienes analizarán la aplicación del artículo con absoluta seriedad, imparcialidad, objetividad e independencia como siempre.

–Quizá se oriente usted hacia alguno de los

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