Astillero
En primera lectura pareciera que la llamada telefónica del lunes entre los presidentes de México y Estados Unidos será más beneficiosa, en lo inmediato y siempre en condición provisional, para la primera que para el segundo.
De entrada, esos casi 15 minutos de conversación permitieron desactivar los escenarios de invasión extranjera y expectativas de guerra desventajosa que promueven y saborean los opositores al proceso llamado Cuarta Transformación, aferrados a una especie de esperanza salmantina de que el ejército de Estados Unidos les preste lo que las urnas no les da.
Trump se había lanzado a anunciar nuevamente, luego del criminal ataque a Venezuela, su intención de ir por tierra contra cárteles mexicanos. Eso produjo la reacción defensiva del gobierno de Claudia Sheinbaum, que buscó un telefonema para tratar de conjurar la amenaza que ya mantenía en jubilosa espera a opositores a la 4T, en abierta evocación maximiliana encarnada ahora en el caligulesco emperador Trump.
En lo inmediato, la Casa Blanca no calificó negativamente la sesión telefónica con Sheinbaum........
