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México SA

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24.04.2026

Siempre golpista y traidor a la patria, públicamente el Partido Acción Nacional una y otra vez ha “exigido” la intervención de su santa patrona (la Casa Blanca) en México, y si bien algunos creen que abrir las piernas a los gringos es “una simple táctica retórica”, los hechos demuestran exactamente lo contrario. Los recientes sucesos en Chihuahua (estado “gobernado” por esa agrupación de corte fascista, en el que la cara visible es la terraplanista Maru Campos) dejan en claro que los blanquiazules son vendepatrias por naturaleza.

Cierto: no son los únicos (solo hay que recordar que cuando menos dos inquilinos de Los Pinos, los asesinos Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría – Litempo 2 y 8, respectivamente–, más una cadena de mandos de la “seguridad del Estado –entre otros, Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro– trabajaban para la CIA. Y qué decir de bazofias como Felipe Calderón, Ricardo Anaya o Lilly Téllez, por sólo citar a algunos), pero en el ADN panista lo que de inmediato aparece es la traición a la patria. Y el gobierno gringo, feliz y a sus anchas con estos cipayos.

Desde que se conoció la muerte de dos agentes de........

© La Jornada