La muerte de Carlo Giuliani
Las 17:27 del 20 de julio de 2001 marcaron, para muchas personas en Italia y mucho más allá de sus fronteras, un parteaguas generacional. A esa hora Carlo Giuliani fue asesinado en la Plaza Alimonda, en Génova, durante las movilizaciones contra la cumbre del G-8.
La muerte en las calles no era una novedad. Durante los años 70 fueron demasiadas las víctimas de la violencia de Estado en Italia. Sin embargo, para la mayoría de quienes estaban en Génova aquellos recuerdos pertenecían a otra época. Nunca habían vivido esa sensación: la muerte a unos cuantos metros, la impotencia, un Estado capaz de matar y después torturar a las personas detenidas.
La memoria de Génova 2001 quedó reducida demasiadas veces a la represión, la herida y la fractura generacional. Y aunque eso resulta comprensible –porque la política del miedo se instala en el cuerpo y denunciar su brutalidad sigue siendo una obligación–, también es cierto que esa memoria parcial terminó magnificando el poder del Estado y contando, sobre todo, una derrota. Quizá fue una necesidad humana, pero terminó ocultando la extraordinaria potencia transformadora de aquellos días. El trauma acabó convirtiéndose también en una herramienta de propaganda del poder.
Algo que se hizo todavía más evidente el 15 de febrero de 2003, cuando entre 80 y 100........
