Cult de American Horror Story, no solo terror de pantalla
(Al menos me quedan las pelis)
Resentimiento popular sin justicia social, bandidaje en el sentido anarquista, fatuidad y egolatrías de quienes se creen la vanguardia del pueblo y la puebla. Más tarde, acuerdos entre todos los de arriba, y de los de arriba con sus útiles perkins, aspiracionales y performáticos presumidos, que quieren alcanzar un mayor estatus. Entonces se revela mucho más claramente de lo que se llegó a mostrar el «siglo XX Cambalache”, la decadencia del siglo XXI y su narcisismo social.
Triunfan carismáticos resentidos agresores que quieren incluirse entre aquellos a los envidian, y más que eso, desean vengarse para aliviar sus egos malnacidos. Son el tipo de lacra que antes fueron personajes de cómic, pero que ahora se encarnan en golpistas frustrados (o no), remedos de guerrilleros, soplones que crean nuevas teorías liberales, dictadores títeres que invocan a Dios, empoderadas que reciben “premios nobel de la paz» de los cementerios. El desenlace es la transformación hacia el horror: American Horror Story, 7ma temporada, Cult.
Es noche de elecciones. Asesinatos, mucha sangre (tipo salsa de tomates), gritos, payasos femicidas que se masturban en público. El villano Kai jura que el mundo está en su contra porque “todo se trataría de su puro ombligo”. Se masturba con la tv y grita «¡Libertad!», luego crea su propia secta. Quiere superar a los nazis, a los pro vida, a los beatos y a los dere$histas republicanos, a quienes odia -solo- un poco menos que a los comunistas, a los migrantes, a los negros, a los maricas, a las lesbianas y a las mujeres.
Se hizo parte de una junta comunitaria local presumiendo liderarla, pero cuando discursea desde su evidente sociopatía sobre “llevar adelante un gran combate contra los males de la inmoralidad........© Kaos en la red
