El derecho a enfermar sin ser sospechoso
A propósito de «El deporte nacional del absentismo», de José María Triper
Por Mateo López Cuenca
El 24 de julio de 2026, José María Triper publicó en elEconomista.es una columna titulada «El deporte nacional del absentismo». El artículo sitúa en 1,6 millones las ausencias diarias al trabajo y añade que cerca de 400.000 se producirían sin justificación médica, según datos de las mutuas. Son cifras que merecen examen. Pero también lo merece el modo de nombrarlas: si el propio texto distingue entre ausencias justificadas y no justificadas, ¿por qué reunirlas bajo una metáfora que remite de antemano a la picaresca, la voluntad y el abuso? Hay palabras que describen y palabras que juzgan. A veces basta con cambiar el nombre de las cosas para cambiar también quién parece culpable.
«Incapacidad temporal» nombra una situación de salud acreditada y sometida a control. «Absentismo», empleado sin matices, evoca desentendimiento y falta moral. Fundir ambas realidades borra la frontera entre quien engaña y quien está enfermo, y extiende sobre todos una sospecha que solo debería recaer, con pruebas, sobre conductas concretas. Las palabras importan porque reparten responsabilidades: la primera nos obliga a preguntar qué le ha ocurrido al trabajador; la segunda nos predispone a preguntar qué está haciendo mal.........
