Brindar, ¿por qué?
Con el permiso de todos y que nadie se ponga bravo, pero hoy venimos a brindar. A levantar lo que se tenga a mano (ron bueno o del malo, vino tino o con estilo a vinagre, lo que sea) por el año que se va y por el que viene. Y usted, que de seguro se encuentra en apagón o se ha pasado los días sacando más cuentas que Albert Einstein para ver si la cosa alcanza para una comida decente, se preguntará si uno se ha vuelto cínico o está loco.
Brindar por qué y para qué, pensará con todas sus razones, antes las cuales este servidor inclina la cabeza con respeto. Celebrar qué, con tantos apagones, con tantos precios altos, con tan poco salario, con tantas inundaciones y casas destruidas por ese huracán que le dio por venir para acá, como si lo que ya teníamos fuera poco. Celebrar qué con tantos mosquitos y dolores en las articulaciones. Qué voy a celebrar, te dirán, si en la mesa hay una o varias sillas vacías por alguien que se fue.
Pero sí, hay que brindar. Hay que levantar el brazo sin alardes, sin fanfarrias y con respeto por muchas cosas. Voy a brindar por ese hombre que allá en oriente, con un río medio crecido, se lanzó a nadar contra la corriente para ver a las autoridades del país y decirle que en la otra orilla........© Juventud Rebelde
