Un Hospital con déficits ingénitos
El Hospital General de Elche, en una imagen reciente. / ÁXEL ÁLVAREZ
El 6 de mayo del 1978, en el marco de la inexistencia de una red hospitalaria pública en la provincia de Alicante y tras largos años de reivindicaciones sociales y de sospechas de una «mano negra» limitante, se abría, tímida, pero oficialmente, la eufemísticamente llamada Residencia Sanitaria de la S.S. de Elche, gestionada por el Instituto Nacional Previsión. Atrás quedarían la Casa de Socorro, los partos en casa, en «cá Bonete» o «cá Morenilla» y los desplazamientos a la «Residencia 20 de noviembre» o al «S. Perpetuo Socorro» de Alicante. Sin embargo, el modelo asistencial previsto nacía obsoleto, con un proyecto caduco y unos planos desfasados, concebidos a mediados de los años setenta. La deficiente infraestructura espacial, gestora y administrativa, la ausencia de material y aparataje clínico adecuado y una plantilla de personal sanitario ridícula, impedían la adecuada puesta en marcha del centro, al tiempo que en el área de urgencias y aledaños se agolpaban ciudadanos necesitados de una atención digna.
La ilusión puesta por todo un personal, bien instruido y motivado, facilitó un ejercicio épico colectivo para sacar adelante a «su Hospital», con un nuevo proyecto asistencial democrático, que, junto a........
