El enemigo siempre tiene un voto
Que en una guerra contra Irán el estrecho de Ormuz iba a ser el punto crítico -o más bien supercrítico- no solo era algo previsible, sino que debería haber sido obvio hasta para el estratega más primerizo. Incluso había antecedentes que lo mostraban con toda claridad, como lo ocurrido en los años ochenta durante la larga guerra entre Irak e Irán, en la que, aunque Occidente era más o menos neutral -si bien escorado en favor de Sadam Husein-, Estados Unidos y otros países tuvieron que enviar buques de guerra para asegurar el tráfico por el estrecho, y aun así hubo ataques a petroleros por parte de los dos contendientes.
