Con solo una peseta
Cuando era niño, mi madre me contaba que, con poco más de 10 años pagaba con solo una peseta por ver una película en el ... cine San José, situado en la histórica capilla de la Misericordia, hoy transformada en apartamentos turísticos. El Bretón, si quería butaca, era un poco más caro. Con la misma paga dominical, le daba para comprarse pipas, una barra de regaliz, cambiar algún tebeo e incluso conseguía ahorrar. ¿Cómo podía estirar tanto el dinero? Durante años, al escucharla pensaba que eran historias de gente mayor, de un pasado muy lejano, ligeramente retocado por la nostalgia y el recuerdo. Ahora me doy cuenta de lo injusto que era. De eso y de que ahora el mayor soy yo. La claridad ha llegado a mi mente a través del bolsillo y esas historias ya no me parecen tan increíbles ni lejanas.
Sin enredarnos en cálculos complejos, la última actualización del IPC es clara: por cada tres euros que en 2020 gastábamos en el supermercado, hoy destinamos más de cuatro para comprar lo mismo. Es el mismo incremento de precios que se vivió entre la desaparición de la peseta y el inicio de la pandemia. El problema es que entonces tuvimos casi dos décadas para digerirlo y ahora nos lo hemos tragado en solo cinco años.
Si se........
