El arte del buen leer
Una mujer disfruta de la lectura en un parque / Eduardo Parra
Hace un ratito me puse a pensar sobre el pensar y aguanté muy poquito en esa apnea mental: me pareció que estaba haciendo epistemología y eso me resultó tan abstracto, pedante y aburrido que lo dejé. Y me dije a mí mismo: mejor dedica tu tiempo a discurrir. Y eso hice. Y me puse a darle vueltas en mi cabeza –¿eso era pensar o discurrir?–, a lo importante que es saber leer y elegir qué asuntos leer y consiguientemente también, el dar con quienes sepan escribir bien y sobre qué asuntos.
La experiencia cotidiana patrocina y confirma cuanto acabo de decir. Porque cuando te encuentras con un cartel de «atención, peligro, caution, alarma, no tocar» o incluso el papelito de un aviso casero con el amable «ojo mucho cuidadito aquí», respiras aliviado por no haber tocado nada y estar a salvo gracias al cartelito que sí has leído. Pero aún por encima de esas alegres........
