París bien vale una misa
Ciertas frases trascienden a los libros de Historia porque terminan moldeando el carácter. Para mí ocurrió con “París bien vale una misa”. La conocí siendo adolescente, en una clase sobre las guerras de religión francesas, y entonces la entendí mal: casi como una apostasía cobarde, una renuncia envuelta en cálculo. Con los años empecé a leerla de otra manera, como una actitud frente a la vida. Las convicciones no se prueban cuando todo favorece su realización, sino cuando las circunstancias obligan a discernir qué puede cederse para preservar aquello que verdaderamente importa. La frase es de Enrique IV de Francia. Protestante de origen, aceptó convertirse al catolicismo para asumir la Corona de........
