La 'Coalición de Voluntarios' y el sanchismo
La inexorable circunstancia de que, pasados los años y siendo uno ya mayor, la vida, como supo el poeta, va "en serio", ha obligado a Pedro Sánchez a distanciarse de los suyos y a reunirse el próximo lunes, por primera vez en diez meses, con Alberto Núñez Feijóo. No es una reunión más. El tan inusual encuentro entre dos políticos que se desprecian mutuamente se debe a que las cosas se han vuelto muy graves. La amarga crisis internacional es la que es y toda nación-estado ha de fijar, de manera interna y externa, políticas de seguridad y Defensa ampliamente compartidas. Esto urge en España porque la crisis global coincide con el fin del ciclo sanchista y tal consenso no existe.
El presidente del Gobierno estuvo el pasado día de la Festividad de Reyes en París con los principales dirigentes de la Coalición de Voluntarios en lugar de en la solemne celebración de la Pascua Militar en el palacio de Oriente que preside S.M. el Rey. En la capital francesa pudo recabar información de primera mano de la seriedad existencial de los tiempos que corren y de los planes de sus pares para enfrentar y sobrevivirla.
Después de reunirse con Emmanuel Macron y con los demás colegas Sánchez dijo que su gobierno, al igual que los de los otros aliados, estaba dispuesto "a consolidar la paz [en Ucrania] con la presencia de fuerzas armadas españolas". Pero entre lo dicho y el hecho hay un nada pequeño inconveniente.
Para que la tropa patria ponga sus boots on the ground en la estepa ucraniana se requiere la autorización del Congreso. Por eso Sánchez consultará el lunes al jefe del mayor grupo parlamentario en el hemiciclo. La reunión de ambos da la medida de la extraordinaria debilidad del gobierno de la Nación.
Sánchez no puede sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. Probablemente tampoco podrá obtener la aprobación parlamentaria para el reparto de la financiación regional ni para la vivienda siendo esto último lo que más le importa........
