El rabioso transeúnte
07 de julio 2026 - 03:07
Edmundo está pegado a la pared, esto es, no tiene un duro, a pesar de su bastante distinguido nombre. Tanto es así que, por su novelero homónimo de apellido Dantés, el Conde de Montecristo, sus pérfidos amigos y patrocinadores lo llaman Monsieur de Farias. Edmundo, que bebe de la caridad y es autoparódico hasta el desuello, sostiene cosas insostenibles. Véanse: “Fornicar es de peones”, “hablar idiomas es de camareros”, “viajar es de pobres”. De la primera sentencia sobre el mandado o subordinado del maestro albañil no conviene escandalizarse, que bastante calor hace ya de suyo. De la segunda, es justo decir que el Señor de........
