Sánchez se descubre ilegítimo
"Nada va bien en un sistema político en el que las palabras contradicen a los hechos". Napoleón Bonaparte
En forma de novela, de folletón o incluso de serie televisiva, todos hemos asistido al relato de las aventuras y desventuras del personaje que, creyéndose heredero de tal o cual fortuna o título, descubre, ¡vaya drama!, que no es sino un bastardo que no puede en realidad reclamar lo que de la línea legítima depende. La ilegitimidad de su origen se desploma sobre él y sobre el lector, si es que empatizó con sus avatares, y lo deja fuera de juego. Algo parecido nos reconoció ayer el presidente-portavoz del Gobierno en su mitin tras el Consejo de Ministros, ya que no tuvo reparos en poner en duda su propia legitimidad por arrebatársela al Congreso.
Cuando para justificar la trampa que ha hecho, aprobando de nuevo los decretos decaídos tras la negativa de Junts, salió de su fecunda boca la siguiente aberración en forma de frase: "Cuando los intereses de la gente son pisoteados por el Parlamento", entonces entro yo y actúo. No tiene desperdicio. Porque ahí se divorcian los intereses "de la gente" de los intereses de los ciudadanos representados precisamente en el Parlamento. Es más, nos descubre la existencia de una gente que es pisoteada por aquellos a quienes votaron. Esos intereses los defiende él y solo él. Aberrante y peligroso. Gentismo, si no quieren llamarlo populismo. Algo totalmente ajeno al espíritu de la democracia. Tanto que, de ser tomado en consideración, nos desvela que el Congreso carece de legitimidad para representar........
