Solo Puigdemont puede salvar a Illa
La acumulación de saraos en la política catalana ha hecho coincidir la conmemoración de los dos años del Govern Illa con la breve (como todo lo que hace el 130) aparición fantasmagórica de Carles Puigdemont en el Arc de Triomf de la capital. En cuanto a lo primero, Illa pudo irrumpir en la plaza de Sant Jaume gracias al artículo 155, a la abstención de los independentistas que ya no creíamos en las formaciones procesistas y también a la ayuda de las élites barcelonesas; pero ni la nueva pax autonómica por la que se desvivían La Vanguardia o Foment le ha servido para esconder las deficiencias de una administración que tiene enfadados a profesores, médicos, bomberos, usuarios de Rodalies, conductores de la AP-7... y una serie inacabable de colectivos. El 133 había entrado con buen pie en el púlpito de los molthonorables, anclado en un perfil de humanista cristiano trabajador; sin embargo, en vodeviles como el desbarajuste de los informes PISA (donde se demostró que la consellera Niubó había mentido a los ciudadanos), su liderazgo estuvo del todo ausente.
Desde su estrepitosa derrota en las primarias de alcaldable que Junts celebró en Barcelona, habíamos anotado pocas palabras de Carles Puigdemont. Hasta hace días, cuando el expresident publicaba fotos inéditas........
