Rufián i Lleida
Si uno quisiera hacer una caricatura de Gabriel Rufián, recordaría su célebre frase "No hay plan B: estaremos 18 meses en el Congreso, ni un día más" escribiendo que quizás confundió las mensualidades con los años o quién sabe si podría hacer alguna bromita a raíz del famoso tuit "155 monedas de plata" en el que tildaba de botifler a un político que, al menos y a pesar de errores oceánicos, ha pagado su mala fortuna con el exilio. Pero todo esto no serviría de nada porque Rufián, como prácticamente toda la clase política catalana, solo tiene el valor del escarnio que sea capaz de integrar y, como ha quedado bien patente, el virrey de Esquerra en Madrit tiene un estómago con tanta capacidad como el de Junqueras. Esto también incluye el título de este artículo, al que el candidato republicano podría responder fácilmente diciendo que él, a diferencia del ínclito Josep Antoni, nunca ha protagonizado tramas como la del tres por ciento, etcétera y blablablá.
El político colomense tendría más razón que un santo... pero no por el hecho de que, de momento, pueda presumir de no haberse convertido nunca en un comisionista del poder central, sino porque, a diferencia del antiguo líder de Unió, Rufián ha perpetrado un delito........
