La incoherencia también vota
La incoherencia también vota
El gran día por fin llegó y estamos a pocas horas de conocer los resultados de las elecciones presidenciales en Colombia para el periodo de 2026-2030, y más allá de quien gane o no, como joven estudiante y preocupado por quien vaya a tomar las riendas de nuestro país, le pido a Dios que permita al pueblo colombiano elegir la mejor decisión y ejercer el derecho al voto libre y democrático. Estas campañas tuvieron algo particular que me llamó demasiado la atención y me hace cuestionarlo: la normalización de la incoherencia como estrategia política. Hoy pareciera que los principios y derechos humanos de los ciudadanos dejar de ser importantes y convicciones para convertirse en herramienta electoral dependiendo desde que contienda o público del momento se observe.
En estos meses evidencié candidatos los cuales al parecer se transformaban según la ocasión. La política se volvió muy incoherente; dejó de construirse con ideas claras y se volvieron centro de atracción personajes diseñados para la mentira, desinformación, calumnia o simplemente expresar rabia, miedo, fanatismo, o resentimiento. Uno de los ejemplos más claros de la incoherencia que menciono tanto acá, es el candidato presidencial Abelardo de la Espriella, un tipo que durante años defendió públicamente la necesidad del dialogo y procesos de paz con grupos armados; hoy, en plena campaña habla como si cualquier intento de negociación es innecesaria y absurda. Antes respaldaba libertades individuales y ahora aporta discursos conservadores diseñados para conquistar los sectores religiosos y tradicionales. Un tipo que antes negaba en absoluto la existencia........
