Apagar a Cuba
Cuba no volvió a ser noticia porque haya pasado algo extraordinario, sino porque volvió a pasar lo de siempre. Alguien cerró la llave, alguien más habló de soberanía, y desde Washington se repitió la promesa de una caída que lleva décadas anunciándose, como si fuera una serie que nada más no llega al último capítulo.
El petróleo reapareció esta semana no como un tema de energía, sino como herramienta diplomática y de advertencia. No importa cuántos discursos se hagan sobre comercio, derechos humanos o ayuda humanitaria. En el caso cubano, el combustible sigue siendo una herramienta de presión. Si llega, es concesión. Si no llega, es castigo. Y casi nunca llega sin condiciones.
La historia es conocida. Desde los años sesenta, cuando se rompió con las refinerías estadounidenses, Cuba aprendió a vivir con el combustible racionado. Luego vino la Unión Soviética, que mantuvo el sistema durante décadas. Cuando eso se acabó, llegó el “Periodo Especial”, los apagones, las bicicletas y la supervivencia. Después apareció Venezuela como salvavidas energético.........
