Alucinaciones
De vez en cuando hay que escribir esta columna: una plegaria para que ninguno de sus lectores —y que los hay, los hay— se deje arriar por las voces apocalípticas de los tiempos de campaña. En honor a la verdad, por estos días no tenemos la menor idea de qué tanto está pasando lo que está pasando. Vivir hoy es mirar por la ventana sin saber si lo que estamos viendo es cierto. Ser testigo de estas campañas presidenciales en medio de las guerras colombianas, por ejemplo, es compilar una sarta de irreparables acusaciones contra los candidatos, recibir una cadena de videos paródicos hechos con inteligencia artificial, soportar una serie de encuestas barajadas tanto por las metodologías como por las financiaciones, tanto por las regulaciones discutibles como por las barras furiosas de las redes. Nada se ve real. Crece la costumbre de la infamia.
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Desde que tuvieron uso de razón, los filósofos dudaron de la realidad. Solo se está seguro —se dijo desde el solipsismo, por........
