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La tragedia del Hércules

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24.04.2026

Tras un mes largo de la dolorosa tragedia, se ha conocido un primer informe técnico sobre las causas del accidente del Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial que cayó a tierra poco después de su despegue de la pista de Puerto Leguízamo, (Putumayo) con un trágico saldo de 69 militares y policías muertos y 54 heridos.

La investigación preliminar desarrollada por expertos de la Fuerza Aérea, que contó con asesoría del Gobierno de Estados Unidos y del fabricante de la aeronave, apunta a una falla humana como causa del siniestro.

Un posible error de cálculo sobre el peso que llevaba la nave y el carreteo necesario para el despegue, dice el informe técnico, explicaría por qué el C-130 no logró despegar de la precaria pista de Puerto Leguízamo. Apenas cuatro segundos después de elevarse del suelo, tres de los cuatro motores terminaron impactando, secuencialmente, en tres árboles distintos. La caída, como resultado de la pérdida de potencia, fue inmediata, a lo que siguieron el impacto y la explosión del combustible del avión y de parte de la munición de la tropa embarcada.

Las conclusiones definitivas, basadas en los análisis técnicos y de las comunicaciones de la tripulación, aún se tardarán meses. Pero, como lo señaló el coronel Luis Fernando Giraldo Escobar, director de Seguridad Operacional de la Inspección de la FAC, lo que está claro es que ni el mantenimiento ni el tiempo en servicio del avión, tipo del que sigue utilizando la Fuerza Aérea de Estados Unidos en sus actuales operaciones en todo el mundo, fueron la causa del accidente.

Urge una reflexión sobre el uso político de la tragedia, cuyos orígenes el presidente Petro relacionó con las condiciones técnicas de estos aviones.

“La falla o la pérdida de potencia de los motores número uno y número dos fue consecuencia del golpe de dichos motores contra los árboles, no porque tuvieran previamente algún tipo de falla”, señaló el oficial en la presentación del primer informe oficial sobre el siniestro.

El país entero lamenta esta tragedia y honra el sacrificio de sus militares, policías y pilotos en medio de una operación de transporte de las tropas que a diario arriesgan su vida por proteger a todos los colombianos. De este triste episodio, como de los recientemente ocurridos con naves de la Fuerza Pública, quedan lecciones relacionadas con la urgencia y el deber de garantizar todas las condiciones de seguridad y plena operabilidad en las flotas aéreas con las que se enfrenta el conflicto armado. Y un lamentable error humano también debe servir para revisar los protocolos de seguimiento a los pilotos de combate. Pero urge una reflexión sobre el uso político de la tragedia, cuyos orígenes el presidente Gustavo Petro pretendió, sin argumentos ni pruebas, relacionar con las condiciones técnicas de estos aviones, a los que calificó de “chatarra”.

El C-130 fue recibido en donación por el gobierno del expresidente Iván Duque y sometido a una juiciosa actualización que le permitió seguir volando en condiciones de plena seguridad, sin que los mandos de la FAC designados por el presidente Petro se hayan opuesto a ello. Antes bien, públicamente reconocieron que, con mantenimiento adecuado, podría haber volado otros 40 años. Tratar de responsabilizar por este trágico accidente al anterior gobierno solo se ve como un lamentable y fallido intento por desviar la atención de la opinión pública, sin mayor consideración por el dolor de las familias de los fallecidos.


© El Tiempo