‘Ecce Homo’: Cecilia y la violencia de la risa
Ha muerto Cecilia Giménez y, durante unas horas, la noticia ha circulado con la inercia de lo ya sabido. La mujer del Ecce Homo. La del meme. La de Borja. La frase se repite sola, como si bastase con nombrarla para que todo estuviera dicho. Como si su vida pudiera resumirse en una imagen deformada que lleva más de una década circulando sin descanso. Como si ya hubiéramos hecho suficiente con reírnos. La muerte introduce siempre una interrupción incómoda. Obliga a volver a mirar. A preguntarse qué queda cuando el chiste se agota, cuando la risa pierde fuerza y la imagen sigue ahí, insistente, sobreviviendo incluso a quien la produjo sin querer.
El Ecce Homo de Borja no fue una obra de arte contemporáneo. Fue un gesto de cuidado. Un intento torpe, sí, pero también honesto, de reparar algo que se estaba cayendo a pedazos. No había ironía, ni voluntad de provocación, ni deseo de visibilidad. Había una mujer mayor, un fresco deteriorado, una iglesia periférica y la convicción, tan poco........
