El antisanchismo es el nuevo patriotismo
El patriotismo es un fenómeno de naturaleza esencialmente emocional y, por tanto, de fácil –si es que no de inevitable– instrumentalización. Se presta igual para un roto que para un descosido: vale para justificar conquistas, promover guerras, dividir territorios, derrocar gobiernos, corromper jueces, perseguir adversarios, falsear procesos, inventar delitos, señalar herejes, hundir reputaciones, conculcar leyes, vaciar derechos… Su vara de medir preferida es de orden estético, pues lo que el patriotismo pretende medir es La Grandeza, ente puramente metafísico en cuyo tenebroso altar los buenos patriotas están dispuestos a sacrificar cuanto se les ponga por delante: afganos, iraquíes, palestinos, rojos, ateos, herejes, parlamentos, legislaciones, democracias… y llegado el caso, perros, o al menos cierto Perro.
El patriotismo ha........
