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Gisèle Pelicot: "Era una ruina, pero he retomado las riendas de mi vida"

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05.03.2026

Gisèle Pelicot: "Era una ruina, pero he retomado las riendas de mi vida"

Esta valiente mujer de 73 años violada bajo sumisión química que ha hecho cambiar la vergüenza de lado en un juicio que ha dado la vuelta al mundo habla del horror vivido y de su proceso de reconstrucción en el libro 'Un himno a la vida'. Un mensaje de esperanza y valentía para las víctimas de la violencia sexual.

Gisèle Pelicot durante la entrevista con El Periódico / MANU MITRU

Tras superar el shock, la rabia y la humillación, Gisèle Pelicot se reivindica. A sus 73 años, la mujer que quiso que la vergüenza cambiara de lado está triunfando con un libro donde cuenta su historia: 'Un himno a la vida'(Lumen) / 'Un himne a la vida' (Ara llibres), escrito con la ayuda de la periodista Judith Perrignon. "Cuando lo releo tengo la sensación de haberlo escrito yo. Son mis palabras", ha explicado a El Periódico. Nunca olvidará el jucio donde se mostraron imágenes de ella inerte bajo la sumisión química provocada por su marido de toda la vida, que la violó e invitó a una cincuentena de hombres más, de entre 22 y 70 años, a lo largo de dos lustros. Pero eso no la va a impedir ser feliz de nuevo. Está en ello.

Describe el horror de descubrir la verdad como “una explosión que nos arrebató la vida por completo”. ¿Cuál fue el momento más duro?

La revelación de los abusos cometidos contra mí el 2 de noviembre de 2020 en la comisaría es algo que no no me esperaba de ningún modo. Fue un 'shock'. Yo acompañaba ese al señor Pelicot a la comisaría porque la policía tenía unas fotos que había hecho con el móvil bajo las faldas de unas mujeres. No me esperaba que me mostraran imágenes donde yo aparecía con otros hombres en mi cama. No me reconocía. Aquello fue duro, pero tener que decírselo a mis hijos fue mucho más difícil todavía.

Tanto como decidir celebrar un juicio a puerta abierta y que saliera a la luz su escabroso caso en el que se ha calificado como el juicio a la cultura de la violación.

Necesité cuatro años antes de tomar esta decisión. Necesitaba tiempo para recuperar la confianza en mí. Lleva un tiempo asimilar todo lo ocurrido. Al principio uno se aísla y no sabe cómo reaccionar. Pero en la medida que fui recuperando mi vida, quise que la vergüenza cambiara de lado. Mis hijos me lo habían pedido al principio, pero entonces yo no lo veía claro. Era demasiado doloroso y no estaba lista para afrontar todas las miradas en la sala del tribunal de esos 50 individuos que no conocía, que me habían violado después de que mi marido me hubiera drogado. No sabía cómo iba a reaccionar.

¿Qué la hizo cambiar?

Quería que la vergüenza cambiara de bando, yo era la víctima. Había consultado con psiquiatras, con psicólogos y tenía la ayuda de la Asociación de ayuda a las víctimas que cada día enviaba a alguien para que se sentara conmigo en el juicio. Me sentí apoyada también por mis abogados. Nunca me arrepentí de la decisión de hacer........

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