Democracia a punta de encuestas
Las elecciones presidenciales en Colombia comienzan a tomar un rumbo profundamente preocupante. En lugar de discutir propuestas serias sobre empleo, seguridad, crecimiento económico o inversión, el debate nacional parece reducido a encuestas, propaganda y promesas populistas.
Más grave aún, pese al llamado de la candidata Paloma Valencia para concertar debates públicos entre los principales aspirantes, ni Iván Cepeda ni Abelardo de la Espriella aceptaron participar, negándole al pueblo colombiano la posibilidad de comparar ideas, carácter y capacidad de gobierno en un escenario serio y transparente. En democracia, quien aspira a dirigir una nación tiene la obligación de confrontar sus propuestas ante los ciudadanos. Óigase bien: evadir el debate no es prudencia política; es desprecio por el electorado.
Lo alarmante es que millones de colombianos podrían terminar votando impulsados por percepciones fabricadas y encuestas infladas, sin........
