La vital reforma a Gendarmería
El sistema penitenciario es en sí mismo hostil. La violencia es consustancial al régimen cerrado de encarcelamiento. No es el lugar adecuado ni ideal para resolver pacíficamente las controversias, pero este cambio otorgaría mayor atención o prioridad política a la realidad penitenciaria.
El país ha presenciado con asombro una serie de graves errores operativos y actos de corrupción de algunos funcionarios de Gendarmería, que han posibilitado la fuga de peligrosos reclusos desde recintos carcelarios y de detenidos desde diversos Tribunales de Garantía bajo su custodia, lo que, sumado al desbaratamiento de una nueva red de funcionarios penitenciarios coludidos con el crimen organizado, revela una profunda y grave crisis institucional, quizá la más profunda de su historia.
El problema de Gendarmería no es solo de cárceles sobrepobladas ni de falta de recursos, sino de su dramática pérdida de gobernanza intramuros, lo que ha permitido la instalación de bandas de crimen organizado, siendo su principal desafío recuperar el efectivo control del Estado de las cárceles, sin renunciar a la vigencia de derechos fundamentales en el trato hacia el penado.
Según datos de la misma institución, en el año 2020 el país contaba con 38.297 personas encarceladas, en circunstancias que al mes de enero de 2026 la cifra aumentó a más de 64 mil (Chile cuenta con capacidad carcelaria cercana a 42 mil), lo que revela un grave hacinamiento (más de 146% de ocupación). Además, existen cerca de 1.100 bandas criminales dentro de las cárceles y, de estas, al menos 500........
