Y mientras tanto, que el hoy cuente
Christina vivió apenas 12 años, gran parte de ellos enfrentando un pertinaz cáncer, con una entereza extraordinaria. Como lo ha escrito mi hermana, Christina le “enseñó esto de una manera que jamás podría haber aprendido de un libro. Su vida fue corta, pero su fe era profunda. Llevó su cruz del cáncer con una confianza extraordinaria y le mostró que la cruz no tiene que ser el final de la historia. En las manos de Dios, incluso el sufrimiento puede convertirse en luz. La muerte de Christy me enseñó algo que llevo conmigo todos los días: solo tenemos el día de hoy”. Y, sin embargo, damos por hecho que tendremos un mañana.
Pensamos que siempre habrá otra oportunidad para pedir........
