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Crónicas de Facundo: Los venezolanos somos una nación liberal

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tuesday

La idea de lo liberal maltrata a la izquierda latinoamericana, que falazmente y en su imaginario ha elaborado un constructo que dice sobre nuestro pasado prehispánico, en el que no cabrían los conceptos elaborados por la ilustración y el racionalismo europeos de finales del siglo XVIII. Estos, al cabo, todos a uno y más allá del debate suscitado con la Iglesia Católica y en una cuestión que logra resolver Papa Ratzinger al acabar con la oposición entre la razón y la fe, no hacen sino replicar la esencia de la tradición judeocristiana más añeja, a saber, la de la dignidad de la persona humana.

En otras palabras, que todo ser humano nace libre y es igual en su naturaleza a sus congéneres, viéndose obligado, naturalmente, a realizar la idea de la fraternidad: libertad, igualdad, fraternidad, son las consignas centrales de las que se nutre la más sana idea del liberalismo, desde la misma Revolución Francesa. Negar su vigencia trascendente, sea cual fuese el modelo político asumido por cada colectividad o nación, equivale a tanto como negarnos a nosotros mismos.

Más es también cierto que, así como en el caso mexicano fueron sus gobiernos llamados liberales los que elaboraron, alcanzada la Independencia y a lo largo del mismo siglo XIX, el relato de una nación forjada antes y más allá como imperio, con discernimiento heroico en paralelo al de la épica griega antes de verse conquistada y para así negar toda nutriente hispana, en la otra latitud, la venezolana, el liberalismo ha sido el gran fraude histórico.

La génesis venezolana indudablemente que es liberal, primero económica y luego política. Nuestro primer 19 de abril, el de 1749, deja constancia del alzamiento popular – la conmoción de Panaquire dirigida por Juan Francisco de León contra el monopolio autoritario de la Compañía Guipuzcoana; mientras que el segundo, el de 1810, hace residir la soberanía popular en esa nación en cierne que éramos y que se mestizaba progresivamente – la libertad natural no le dejaba espacio al dominio o el autoritarismo arbitrario u obra de lo confesional –ante la ausencia de quien la detentaba, don Fernando VIII.

Por ello esa soberanía la conservaba el pueblo, a través de Juntas, hasta su vuelta. Y llegado 1811, al orden constitucional que entonces se da Venezuela al independizarse, le precede una declaración de derechos del hombre adoptada por el Supremo Congreso de Venezuela, en su Sesión Legislativa para la Provincia de Caracas; derechos a........

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