Las cifras que engañan
Desde el Palacio de Nariño repiten un mensaje como si fuera un mantra “bajaron los homicidios”. Y puede que la cifra, cómo número asilado, sea cierta. Pero aquí en Barranquilla esa frase suena ajena, lejana, casi ofensiva. Porque mientras el Gobierno defiende su relato numérico, la gente vive otra realidad: extorsión en cada esquina, robos cotidianos, miedo permanente y bandas criminales que en vez de debilitarse, se fortalecen.
Aquí no se necesitan informes para entenderlo; basta con caminar por las calles. Para vender arepas en un puesto hay que pagar extorsión. En algunos barrios hay horas en las que ya no se puede pasar. El celular se esconde, la denuncia no se pone y el silencio es una estrategia para........
