La política de la obstaculización
En la Ciudad de México estamos viviendo un momento clave para definir su rumbo. Por eso, en el Congreso local, la mayoría de Morena -que tengo el honor de coordinar- ha impulsado iniciativas orientadas a ampliar derechos, reducir desigualdades y construir bienestar para todas y todos. Nuestra perspectiva es integral: desde el Plan General de Desarrollo hasta la Ley de Rentas Justas, pasando por programas y presupuesto social, becas y proyectos comunitarios, como son las Utopías.
No se trata de ocurrencias ni de decisiones aisladas. Es una visión de ciudad que pone al centro a las personas, al pueblo; que entiende el desarrollo como un proceso incluyente, y que apuesta por cerrar brechas históricas.
Sin embargo, frente a este esfuerzo, la respuesta de la oposición -particularmente del PAN y PRI-, ha sido una negativa sistemática en muchos casos. Más que una oposición que construya, hemos visto a una que rechaza de manera automática, sin argumentos válidos.
Se oponen al Plan General de Desarrollo; a la regulación para garantizar rentas más justas; a los proyectos comunitarios; a los programas sociales y a las becas. Es decir, se dedican a rechazar medidas que buscan mejorar la calidad de vida de millones de personas. Y cuando se oponen a todo, en realidad se están oponiendo a la gente.
Un ejemplo reciente los retrata de cuerpo completo. El alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, promovió un juicio en contra del proyecto de las Utopías, un modelo que busca recuperar espacios públicos, fortalecer el tejido social y garantizar acceso a derechos culturales, deportivos y comunitarios.
¿A qué se oponen cuando rechazan las Utopías? Se oponen a que niñas, niños, jóvenes y familias enteras tengan espacios dignos; se oponen a la comunidad; se oponen a la posibilidad de construir bienestar desde lo público. Esa decisión de la derecha no sólo evidencia su postura política, sino también que su intención es privilegiar a unos cuantos.
Desde Morena hemos actuado con responsabilidad política y social. Hemos privilegiado el diálogo, la apertura y la construcción de acuerdos, porque creemos que es el camino para transformar y no para obstaculizar, como lo hace la oposición. Hemos escuchado, ajustado y enriquecido propuestas con distintas voces, entendiendo que gobernar implica incluir.
Pero también hay que decirlo con claridad: el diálogo no puede construirse en una sola vía. No se puede avanzar cuando del otro lado hay una decisión previa de rechazar todo; de oponerse porque sí.
Gobernar implica tomar decisiones y asumir responsabilidades. En la Ciudad de México hay un proyecto claro encabezado por Clara Brugada, que tiene como eje la justicia social, el acceso a derechos y el bienestar colectivo.
Frente a ello, es importante que la ciudadanía tenga claridad. Hay quienes legislamos para ampliar derechos y generar condiciones más justas. Y hay quienes han optado por una estrategia de oposición permanente, incluso cuando ello implica frenar avances importantes.
Aun así, no vamos a renunciar al diálogo. Seguiremos construyendo acuerdos donde sea posible y avanzando con responsabilidad. No podemos ser rehenes de la política de la obstaculización ejercida por la oposición. Nuestro compromiso es con la transformación de la Ciudad de México y con sus habitantes, y esa transformación seguirá adelante.
*Coordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México
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