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México frente al desafío automotriz

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La industria automotriz atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Entre tensiones comerciales, ajustes en cadenas de suministro y presiones arancelarias en Estados Unidos, el sector enfrenta un escenario que pone a prueba su capacidad de adaptación. Para México, donde esta industria representa uno de los pilares de exportación y generación de empleo, el impacto de estos cambios no es menor.

Bajo este contexto, tuve la oportunidad de platicar con Rodrigo Centeno, presidente y director general de Nissan Mexicana, quien describió el momento actual como uno de los más retadores para la industria en los últimos 40 años. Nissan cumple este año 65 años de presencia en el país y mantiene una operación que refleja el peso de México en su estrategia global: cerca de 60 por ciento de los vehículos que produce en el país se exportan y alrededor de 80 por ciento de esas exportaciones se dirigen a Estados Unidos.

En términos prácticos, casi la mitad de la capacidad productiva de la marca en México depende del mercado estadounidense. Ese nivel de integración explica por qué las tensiones comerciales y los aranceles de 25 por ciento aplicados a vehículos importados han alterado la ecuación financiera de las armadoras.

De acuerdo con Centeno, la industria opera con márgenes muy estrechos por las altas inversiones en investigación, desarrollo y capacidad instalada. Cuando factores externos alteran esa ecuación, las empresas se ven obligadas a ajustar producción, exportaciones y turnos laborales. Los efectos ya comienzan a reflejarse en los datos. En los últimos meses, la producción destinada a exportación ha disminuido y, si las condiciones se mantienen, las armadoras podrían reducir turnos en plantas como las de

Aguascalientes. Cada turno de producción emplea entre mil 800 y dos mil trabajadores, lo que ilustra el tamaño del impacto potencial no sólo en las plantas, sino también en toda la cadena de proveeduría que depende de la industria.

A pesar de lo adverso, Nissan mantiene su apuesta por México. La compañía anunció recientemente una inversión cercana a los 100 millones de dólares para consolidar en Aguascalientes la producción de su pick-up NP300 Frontier y trasladar operaciones desde Morelos sin pérdida de empleos. A ello se suman inversiones previas por alrededor de mil 500 millones de dólares destinadas a la producción del nuevo Kicks y a la renovación de modelos como Versa y Sentra.

El mensaje que deja la conversación es que la industria automotriz todavía ve a México como un centro estratégico de manufactura y exportación. Este es un sector que genera más de 770 mil empleos directos en México y sostiene una extensa red de proveedores, mantener la competitividad del país será indispensable para evitar que los ajustes productivos se traduzcan en impactos laborales. 


© El Heraldo de México