Política monetaria da ventaja a México
Aun con los recientes movimientos en política monetaria tanto en Estados Unidos como en México, nuestro país sigue destacando en el tablero global, porque el diferencial de tasas permanece amplio y bien sostenido frente a economías desarrolladas.
Los bancos centrales calibran con cautela y ese spread no sólo resiste, sino que redefine el atractivo relativo del país.
La Reserva Federal de Estados Unidos, que encabeza Jerome Powell, decidió mantener su tasa en un rango de 3.50 a 3.75% por tercera reunión consecutiva, en una señal de pausa estratégica. La decisión evidenció divisiones internas pues mientras Stephen Miran votó por un recorte adicional, otros miembros cuestionaron el tono “flexible” del comunicado, al considerar que podría interpretarse como una señal anticipada de relajamiento.
La preocupación es la inflación aún elevada, menor dinamismo laboral y una creciente incertidumbre por factores geopolíticos.
En contraste, el Banco de México sí ha avanzado en su ciclo de ajustes, aunque bajo una lógica de precisión más que de cambio de postura. Con el recorte más reciente, la tasa se ubica en 6.75%, tras una reducción acumulada de 450 puntos base desde mayo de 2024.
Sin embargo, el mensaje institucional apunta a un cierre del ciclo, pues la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja ha señalado que la postura actual es “apropiada” y que la inflación mantiene una trayectoria compatible con la meta de 3% hacia 2027.
El subgobernador Omar Mejía fue más específico al señalar que los choques inflacionarios recientes son transitorios y la economía comienza a perder tracción, lo que justifica ajustes sin abandonar el terreno restrictivo.
Es decir, México no está relajando su política monetaria, sino afinándola tras un periodo prolongado de contención.
Ahí está la clave de todo el asunto, mientras la Fed se mantiene en pausa y Banxico recorta con cautela, el diferencial de tasas sigue siendo significativo. En términos prácticos, México continúa ofreciendo rendimientos reales positivos en un momento en el que esa combinación escasea.
SALA DE JUNTAS: Se abrió una puerta que pocos están leyendo con la seriedad que amerita y es que en América Latina ya se están ejecutando pagos iniciados por Inteligencia Artificial. No sugeridos, no asistidos… ejecutados.
Visa, que en México lleva Francisco Valdivia, activó pruebas reales donde el agente no sólo recomienda qué comprar, sino que toma la decisión y liquida la transacción. El botón de “comprar” empieza a desaparecer como acto humano.
El discurso habla de eficiencia y seguridad, aunque es cierto que la tecnología —tokenización, biometría, control— ya reduce fraude y eleva autorizaciones. Pero la verdadera carrera es que quien logre que su agente decida por el usuario qué comprar, se queda con el verdadero negocio.
Los bancos prueban, los emisores se suben y las redes empujan el estándar. Pero la pregunta no es quién llega primero, sino quién entiende que el poder ya se está moviendo del plástico… al algoritmo.
POR IVÁN RAMÍREZ VILLATORO
