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El Consejo General

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Ser parte de la llamada “Herradura de la Democracia”, la mesa del Consejo General del INE, es un honor para cualquier demócrata mexicano. Su integración se diseñó para reflejar la pluralidad de nuestra sociedad, bajo el principio fundamental de la imparcialidad con la que deben organizarse las elecciones en México. En esa mesa se contrastan puntos de vista sobre la interpretación de las normas electorales, se presentan iniciativas para atender las circunstancias de la coyuntura y fomentar la democracia, se escuchan a los partidos políticos y a las voces del Congreso de la Unión, pero, sobre todo, se construyen acuerdos y se resuelven controversias. De ahí la importancia de su pluralidad, independencia e imparcialidad.

En la mesa del Consejo General la fortaleza de cada consejería reside en la calidad de sus argumentos. Los votos para cada acuerdo, para cada resolución, para decidir si procede sancionar o no a un partido, o simplemente para definir un procedimiento electoral, debe ser sustentado con un estudio cuidadoso del tema. Los argumentos de las consejerías no solo deben fundamentar legalmente la decisión, sino motivar su pertinencia y convencer a la sociedad de cada paso que se da para organizar una elección. Cada intervención queda grabada, pues el acta de las sesiones es la versión estenográfica de las mismas.

El otro actor fundamental de esa mesa es su presidencia. De ella depende la buena conducción de las sesiones, pero sobre todo de la calidad del debate. Ella es prima entre pares, por lo que la calidad de su argumentación es siempre una guía que debe abrir el diálogo, incorporar posiciones y construir acuerdos. Las discrepancias son comunes en el debate, particularmente con los partidos políticos, pero a pesar de ello, el orden, el respeto y la colegialidad de las decisiones es su responsabilidad, pues son garantía para la construcción de acuerdos.

Esta semana, el Consejo General inició una nueva etapa con la incorporación de las consejerías de Blanca Yassahara Cruz García, Frida Dennise Gómez Puga y Arturo Manuel Chavez López. Su llegada fue polémica por la opacidad del procedimiento para sus nombramientos y sus antecedentes y vínculos políticos. Su papel se medirá con el estudio, conocimiento y argumentación en cada debate del Consejo. La fuerza y calidad de sus argumentos y sus votos hablarán por ellas y él. Por lo pronto, el lunes pasado se realizaron tres sesiones del Consejo General. En ninguna de ellas las nuevas consejerías hicieron uso de la palabra. Quizá sea pronto para evaluar, pero, por ejemplo, votaron con la nueva mayoría temas y criterios de fiscalización con los que ya sentaron precedente de su posición, sin argumentación alguna. Habría sido interesante escuchar sus puntos de vista, pues de las demás consejerías ya conocemos su opinión. La credibilidad y confianza en la elección del próximo año dependerá de la calidad de la integración del nuevo Consejo General.

POR ARTURO SÁNCHEZ GUTIÉRREZ

PROFESOR INVESTIGADOR, ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO TECNOLÓGICO DE MONTERREY


© El Heraldo de México