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¿Existe un centro derecha? Algo de historia de la tendencia

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27.04.2026

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Ahora se habla mucho, por parte de los medios y de algunos opinadores, de una coyuntura en la cual los electores de la primera vuelta presidencial supuestamente nos movemos entre dos extremos: la Paloma de Uribe, y Cepeda el guerrillero asesino de un candidato, y comunista de la Unión Soviética (dice la Cabal que aún cree tener esa edad ajada y muerta en 1991). Si uno mira bien, como ya también se ha dicho, el ave no se presenta con las galas de su identidad verdadera (halcón fogueado en la “caza de altanería” como harto la hemos sufrido) sino como verdadera paloma porque ella, dice, es de centro derecha.

Pero a pocos engaña: ella es del Centro pero del autodenominado Democrático, nombre que es una contradicción flagrante con su catadura y su caradura. Últimamente, apoyándose en Oviedo, hace esfuerzos ímprobos por sonreírle a todo el mundo, apaciguar el berrido en los discursos, besar niños, saludar a curtidos campesinos y viandantes surtidos y hasta alguna población negra, mestiza o india como la meritoria Aída Quilcué a la que ahora debe enfrentar, esa gente exótica que Paloma quisiera confinada a perpetuidad en el otro Cauca que ella recetó, el destinado a los plebeyos, al común de la Colonia esclavista donde dominaban sus ancestros halcones, incluído después su abuelo Guillermo León Valencia, reconocido cultor de la cetrería de patos cuando no andaba de juerga por fuera del Palacio de San Carlos o bombardeando a campesinos liberales con la ayuda de Alvaro Gómez Hurtado (tío del avalador del De la Espriella destripador); o su bisabuelo Guillermo, también candidato frustrado a la presidencia, el poeta que aun después de escribir Anarkos fue propugnador de la pena de muerte (debate que perdió en 1925 frente al ese sí liberal Ñito Restrepo en el Congreso) y valiente propinador de sopapos y escupas modernistas a un altivo Quintín Lame humillado, derrotado y encadenado frente a Casa Valencia en la vía del Puente del Humilladero en su monárquica Popayán, esa sí la bella.

Centro derecha. Centro izquierda. ¿Sabe alguien la sutil........

© El Espectador