¿Por qué la educación debe ser laica?
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
La función de la educación es enseñar a dudar, pensar, comunicarse y convivir. Por eso los dogmas no son bienvenidos en la escuela: ni los científicos, ni los políticos, ni los religiosos.
Un dogma en un aula necesariamente conduce al adoctrinamiento, lo cual debe ser rechazado de manera clara en cualquier democracia liberal y, desde el siglo XIX, en cualquier escuela moderna. La educación laica es una hija consentida de la Ilustración. Quienes defienden el retorno a la educación confesional nos están llevando a los debates filosóficos, políticos y pedagógicos que se realizaron en Europa a fines del siglo XVIII.
En la escuela moderna, todo debe ser analizado, interrogado, discutido, validado y argumentado. Para eso fue creada. Vamos al colegio a desarrollarnos de manera integral, a conocernos, a comprender a los demás y a aprender a formularle preguntas a la vida.
Señalaré cinco argumentos para defender una educación pública abiertamente laica. Como es comprensible, destacaré fragmentos de textos escritos a finales del siglo XVIII por algunos de los más destacados representantes del movimiento humanista de la Ilustración.
Primero. El papel de la educación es desarrollar la autonomía. Immanuel Kant lo planteó de manera brillante en su hermoso texto ¿Qué es la Ilustración? (1784): la escuela tiene como función esencial favorecer la reflexión y la duda. Recibe a un menor y debe entregar un mayor de edad; es decir, un individuo que piense y decida por sí mismo. Todos los dogmas contradicen esta finalidad. Sin duda, Kant sería un crítico radical de cualquier tipo de adoctrinamiento. Para él, la Ilustración es “la salida de la humanidad de su inmadurez autoinfligida”, la cual se origina por la sumisión de los hombres a los “dogmas y fórmulas” de la autoridad religiosa o política. “Si tengo un pastor que reemplaza mi conciencia, no necesitaré esforzarme”.
Esto no implica que la escuela deba ser atea, ¡de ninguna manera! Pero sí implica que una escuela pública de calidad no puede profesar religión alguna y que todo estudiante debe tener total libertad para profesar el ateísmo o cualquier religión. Nada de eso es posible en un colegio confesional. Como política de Estado, la escuela laica contribuye a desarrollar el pensamiento crítico, reflexivo y argumentativo, en tanto la escuela confesional favorece un pensamiento más dogmático e inflexible. La educación debe proporcionar diversas herramientas para argumentar tesis y revisar las propias convicciones. El adoctrinamiento, religioso o........
