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La reputación empresarial, pendiente de un hilo

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14.05.2026

"La porcelana china y la reputación se rompen fácilmente y nunca se reparan bien". Esta frase lapidaria se atribuye a Benjamin Franklin, el polímata que figura entre los fundadores de los Estados Unidos. La historia reciente está repleta de crisis empresariales provocadas por engaños al mercado, abusos de derechos humanos, crisis laborales, atentados al medio ambiente o asuntos de corrupción. La lista es larga, por lo que sólo citaré unos cuantos. Por ejemplo, Enrom, Volkswagen, Boeing, Meta, Lehman Brothers, WeWork, Glovo, H&M o Tesla. Todas ellas, son grandes corporaciones que han aportado productos, servicios y soluciones que han mejorado significativamente la vida de todos nosotros. Pero, en un momento dado, se enfrentaron a un problema o afrontaron un proyecto cuyo anuncio, promesa o explicación puso en peligro su valor más preciado como es la credibilidad, la consecuente confianza del mercado y, en última instancia, la reputación. La mayoría de ellas consiguieron, tras grandes dificultades, sobrevivir a esas crisis, pero algunas sucumbieron.

El mundo ha cambiado mucho en estos últimos años. Ese cocktail formado por las nuevas tecnologías y los cambios en la sociedad, cuyo corolario son las redes sociales y la facilidad para someter las actuaciones empresariales a un mayor escrutinio está generando un cambio drástico en la forma de gestionar la reputación y el prestigio en el mercado. Es cierto, que los Gobiernos y los reguladores aumentan sus demandas y exigencias. Es cierto, que las organizaciones de activistas actúan rápidamente y con contundencia. Pero también es cierto que las empresas quieren mostrar sus mejores caras, su rostro más moderno y amable, cuando todavía no están preparadas, presentando como........

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