La educación, un legado de todos
La educación es, muy seguramente, el legado más trascendental que la sociedad y la política pueden entregar a las nuevas generaciones. No hay obra pública más duradera que aquella que se siembra en la formación de una niña o de un joven. Todo lo demás envejece, pero la educación permanece.
En su dimensión material, esa responsabilidad se traduce en hechos concretos. Un gobierno cumple cuando entrega salones funcionales, laboratorios equipados, mobiliario adecuado e instalaciones seguras que respondan a las necesidades del estudiante. Hablamos de escuelas dignas, donde los jóvenes puedan explorar sus capacidades y perfilar su proyecto de vida.
Con esa convicción, en el Gobierno del Estado hemos emprendido giras por todo el territorio para entregar equipo, rehabilitar espacios y mejorar planteles de educación básica. Cada aula renovada representa una oportunidad ampliada. Cada mejora en infraestructura es una apuesta por el futuro.
Pero somos muy conscientes de que la educación no se agota en el concreto ni en el mobiliario. Hay una dimensión más profunda y más determinante.
En los encuentros con maestras, maestros y comunidades escolares se hace evidente esa otra dimensión del legado educativo: la inmaterial, aquella que no se mide........
