Contra el destino nadie la talla
Ciudad de México .-Don Augurio Malsinado es un pobre hombre a quien persigue siempre un hado adverso. La suerte le ha sido contraria desde que nació: su mamá no le dio el pecho; le dio la espalda. Hoy salió de su casa y supo que en esta fecha su mala suerte se cebaría más en él, primero porque es día 13, y luego porque al salir pisó una caca de perro. Todo el tiempo anduvo oliendo, y no precisamente a ámbar. Sus temores se cumplieron fatalmente.
Contra el destino nadie la talla, cantó Gardel en su dolido tango. Esa noche fue a una casa desafinada, o sea de mala nota. Necesitaba desfogar sus rijos, contenidos desde semanas antes. Encontró vacío el lupanar. La madama, mariscala o mamasanta -madrota en términos vulgares- se aburría frente a la caja registradora, y un ebrio solitario bebía en la barra una cerveza ya caliente. Las mujeres estaban despatarradas en sus sillas. Una tejía de gancho; otra leía........
