Amenazados
Ciudad de México.- Don Guillermo Purcell era el hombre más rico de Saltillo en los años primeros del pasado siglo. Venido de la Irlanda acumuló riqueza inacabable. Era dueño de haciendas y de industrias; poseía un banco y un ferrocarril; la gente murmuraba que en sus bóvedas los montones de monedas, billetes y barras de oro y plata llegaban hasta el techo. Se hizo construir un palacete a la sombra de la Catedral con materiales traídos de su nación de origen. La residencia tenía en la planta alta una especie de balcón al cual salía don Guillermo todas las mañanas, a las 7 en punto, luciendo un batín de terciopelo rojo y un gazné blanco, de seda. Pipa en mano, el acaudalado caballero paseaba una mirada de propietario sobre la ciudad, y luego iba a vestir de riguroso chaqué para el desayuno con sus dos hermanas, célibes como él. Otro personaje de nota había en mi ciudad: don Teófilo Martínez. Su rancho en el sur del municipio le causaba continuos sinsabores. Solía decir: "Cómo estará allá la sequía, que tengo un muchachillo en el estanque espantando a las golondrinas pa' que no se acaben el agua". Comentó en una boda: "Mi mujer trae una yunta en la cabeza". Una yunta era un par de bueyes. Explicó: "El........
