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Perservar el mal

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Hace pocos días conté a un alemán la historia del 'tren fantasma' y su reacción fue la de casi todo el mundo a quien cuento ... esta historia: ¿cómo se puede perseverar de forma tan obstinada en hacer el mal teniendo la oportunidad de hacer el bien?

La historia del 'tren fantasma', me dijo este alemán, es bastante desconocida en su país, a pesar de que se trata de un tren de la deportación que, por su periplo rocambolesco -por llamarlo de alguna manera, también podría decir «horrible», «escalofriante» o «terrorífico»- debería aparecer en todos los libros de texto. Pero no vamos a suspender a los alemanes en «memoria histórica» porque, de la misma manera, este relato debería aparecer en los libros de texto españoles: casi 300 españoles y españolas republicanos y resistentes antinazis fueron deportados en ese tren y acabaron en campos de concentración, principalmente en Dachau, Ravensbrück y Mauthausen.

Les escribo aquí un resumen de la historia que conté a mi amigo alemán, que sirve de excusa para pensar sobre la perseverancia en el mal. El llamado 'tren fantasma' salió de Toulouse el 3 de julio de 1944 con destino al campo de concentración de Dachau. Tomen nota de la fecha: el desembarco de Normandía por parte de las fuerzas aliadas ya se había producido, comenzaba la 'reconquista' de Francia contra el ejército de Hitler y la desarticulación de la Francia colaboracionista de Vichy. La derrota alemana ya era más que previsible y, aun así, el alto mando nazi se empecinó en vaciar los campos de concentración franceses y deportar a todas y todos los detenidos a Alemania, aun sabiendo que las infraestructuras ferroviarias habían sido severamente dañadas por los aliados y que la Resistencia controlaba buena parte de las vías de salida.

Al principio del viaje........

© El Diario Vasco