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Camisa blanca de mi esperanza

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19.07.2026

La épica del éxito en los mundiales de fútbol, ese pegamento social invisible, nos proyecta hacia el exterior con una luz cegadora. En la tribuna ... de invitados de Nueva York, la estampa rozará el surrealismo político o la consumación de una era: Pedro Sánchez y Donald Trump, dos polos magnéticos de la narrativa global, comparten palco e intensas miradas de reojo mientras el destino de once jugadores decide el humor de un país. Es la espectacularización de la política fundida con el clímax deportivo. La expectativa del triunfo adquiere un gran valor en un país polarizado hasta el extremo en el que casi nada es compartido. El fútbol, aún, puede serlo y la camiseta roja, o la blanca, pueden reemplazar la camisa blanca de la esperanza con la que soñaba Blas de Otero.

Pero detrás del confeti y los gritos de gol, la realidad doméstica no se toma vacaciones; ruge con el eco sordo de los tribunales y los dosieres. Una final intensa en el césped, pero también en los despachos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la........

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