Generación perdida
A fines de los ‘80 hubo una película muy popular que mezclaba juventud, buena música y vampiros, que narraba la historia de una familia recién quebrada por la separación de los padres y un chico adolescente que trataba de insertarse en un nuevo pueblo. El filme tiene su punto cúlmine cuando los héroes se ven acorralados por los villanos jóvenes chupasangres. En ese minuto irrumpe el abuelo, un personaje que no habla en toda la historia, que sin embargo termina matando a los malos. La película en cuestión se llama Generación Perdida.
Hoy Chile tiene no una, sino varias generaciones perdidas. Y si queremos entender su magnitud, hay que empezar por reconocer que no todas las infancias ni adolescencias se pierden de la misma manera. Lo hacen según el barrio donde nacen, el colegio al que pueden acceder, y también —de manera profunda y persistente— según el género con que atraviesan el mundo.
Hace una semana, el informe “Desigualdad de oportunidades. Niños, niñas y adolescentes en la desigualdad económica” de UNICEF nos ubica en el preocupante último lugar de una lista de 37 países analizados en cuanto a bienestar infantil, y el más bajo entre las naciones pertenecientes a la OCDE. Lo que........
