Exportamos carne de cañón
Siempre supimos en Bolivia que el desempleo y el ingenio obligan a diversificar el mercado, pero nadie vio venir que nuestra oferta exportable más cotizada de la temporada dejaría de ser el gas, el oro o la coca refinada, para convertirse en albañiles con pasaporte fresco y uniforme militar extranjero. El ingenio de los intermediarios nativos es ilimitado: pasamos del ofrecimiento de atractivas "ventajas laborales en el sector de la construcción en Europa" a mandar compatriotas en un viaje sin retorno, directo al frente de batalla euroasiático.
Es fascinante la generosidad de los supuestos bonos de enganche de dieciséis mil dólares y sueldos de miles de dólares. El truco, claro........
