¡Que acabe ya este ‘Work in Progress’!
La Materia / Alain Scherer
Como en aquel recordado meme de Aznar, en el que advertía con acento tejano estar trabajando en ello, los artistas flamencos permanecen atrapados en los últimos años en el boom de los work in progress. Esto es, en procesos de trabajo que nacieron como laboratorios creativos, pero que con el tiempo se han ido convirtiendo en el subterfugio perfecto para que los programadores incluyan a determinados artistas que no tienen novedades.
Auspiciados por la reciente (-y necesaria-) proliferación de residencias artísticas para flamencos, y alimentados, valga el oxímoron, por un esnobismo cateto que encuentra aliciente únicamente en lo nuevo o diferente, los work in progress se han ido colando en las programaciones habituales de festivales y teatros como parte de la oferta jonda. De manera que, aunque se señale con letra más o menos visible su carácter de en construcción, se presenta en un escenario (con iluminación, escenografía, vestuario…) y delante de un público que paga su entrada.
La filosofía original del concepto, que nació formalmente a finales de los 60 y principios de los 70 en el ámbito del arte contemporáneo y conceptual de Nueva York y los centros artísticos europeos, se ha ido pervirtiendo así hasta el punto de que ya........
