El burka de Lleida como señuelo
Hace una semana, Aliança Catalana estrenaba sede social en Lleida. El mismo día sucedía lo mismo en Reus (Tarragona) y Vilanova y la Geltrú (Barcelona). Quien quiera entender el motivo por el cual el alcalde en minoría de Lleida, Fèlix Larrosa, se ha descolgado al margen de su partido con la iniciativa de prohibir el burka en los espacios públicos de su ciudad, debe mirar a la calle y a la ultraderecha.
Primero lo más importante: en Lleida no hay burkas. Tampoco los había en 2010, cuando el primer edil de entonces, el también socialista Àngel Ros, lideró la misma iniciativa. Lo que sí hay es un 23,2% de población inmigrante y, como en toda Catalunya, un giro muy notorio entre la ciudadanía en la percepción sobre este fenómeno.
Si le añaden la regularización extraordinaria recién aprobada por el gobierno del PSOE-Sumar, que ha avivado las conversaciones sobre la materia entre los parroquianos, y la precaria situación política de un alcalde que gobierna en minoría y que está necesitado de muscular su protagonismo, disponen ya de todos los ingredientes para decodificar la iniciativa prohibicionista de la prenda de marras del ayuntamiento leridano.
El burka es un problema inexistente en la capital del Segrià. Pero meterle mano a las ordenanzas........
