“Si el corazón de la historia depende de lo artesanal, entonces lo artesanal manda”.
El cine siempre ha sido mi refugio. A mis 7 años no tenía palabras suficientes para explicarlo, pero sí tenía una certeza. En una pantalla lo que imaginaba podía cobrar vida.
Entre todas las películas que marcaron mi niñez, hubo una que me dejó una marca difícil de borrar: “El laberinto del fauno” (2006). Con el tiempo fui sumando más películas a esa lista de obsesiones y un día descubrí que todas compartían una misma alma visual. Era una sensibilidad que no se parece a nada más. Fue entonces cuando entendí que mi colección tenía un creador en común y que era........
