Carta a Jesús Torres
El síndrome de Hubris
El futuro ya no es lo que era
Querido amigo: Te echo mucho de menos. Acostumbrado a ver cómo te recuperabas de tu larga lista de enfermedades, pensé que superarías el ictus que sufriste el pasado 6 de junio, en Mozambique. A los tres días, de madrugada, leí varias veces el mensaje de tu fallecimiento. Aún no lo he asumido. Desde entonces, camino con un agujero en el corazón. Otro más.
A los pocos días, ibas a recibirnos a mi hijo Pablo y a mí en el aeropuerto de Maputo. No anulamos el vuelo. Aunque tus restos ya estaban enterrados en el cementerio de Pinillos, junto a los de tus padres, no nos abandonaste durante todo el viaje.
Cuando llegamos a Sabie, “Los Changanas» habían acondicionaron la misión para nosotros y en ella me reencontré con Felisarda, Vasco, Albino… ¡Qué abrazos! Nos recuerdan aún a Tatán y a mí, de nuestro viaje en 2008. Yo llevaba 17 años acariciando volver, en busca de una........
