Serenidad sin héroe
Hay un momento, en la vida de cualquier directivo con cierta experiencia, en que descubre algo incómodo. Cuando la calma del equipo depende solo de él y las buenas decisiones nacen únicamente de su cabeza, lo que ha construido no es liderazgo. Es dependencia. Y la dependencia, por sólida que parezca desde fuera, es la forma más sutil de fragilidad. Ningún negocio puede vivir colgado del pulso de una sola persona. La resiliencia que no se distribuye, antes o después, termina por romperse en el momento menos oportuno. La cultura........
